El escenario internacional actual nos envuelve en un marco de impunidad, agresión e inoperancia de las instituciones. Las normas de derecho internacional son violentadas, el Secretario General de la ONU actúa desembozadamente al servicio de los Estados canallas y las más elementales normas de convivencia internacional son avasalladas por el peso de la fuerza militar que no se detiene ante el respeto a los principios de soberanía,  no injerencia en asuntos internos de otros estados y libre determinación de los pueblos.